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| Manuel Aparici Navarro |
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| Eduardo Bonnin Agulió |
En el inicio de los Cursillos cabe reconocer la inspiración del Espíritu Santo, que fue acogida y compartida por un grupo de personas, entre ellos Eduardo Bonnín, un laico con un papel predominante, algunos sacerdotes como Mons. Sebastián Gayá y el entonces Obispo de Mallorca, Mons. Juan Hervás. Ellos desarrollaron lo que hoy podríamos llamar una nueva forma de evangelizar, especialmente a los alejados de Dios y de la Iglesia, que posteriormente se denominó como “Cursillos de Cristiandad”.
Entre los años 1944 y 1949, se llevó a cabo un intenso trabajo de estudio, reflexión y experimentación. Se tomaron elementos de los Cursillos ya existentes de Acción Católica, adaptándose su método para una nueva finalidad.
La semilla plantada por el Espíritu estaba floreciendo en algo nuevo, algo que llegaba a todos, incluyendo a los alejados, que permitía que el contenido esencial del cristianismo fuera captado en toda su intensidad incluso por quienes vivían al margen de la religión.
Con la gracia del Espíritu Santo, de ese trabajo surgen los “Cursillo de Cristiandad”, algo nuevo y diferente de lo anterior por su enfoque, finalidad y sentido.
El Movimiento, iniciado en la década de los 40, se fue haciendo realidad en la diócesis de Mallorca, consolidándose en los años siguientes (1949-1954).
Van celebrándose Cursillos, se van constatando sus resultados, se comprueba que el Movimiento realmente puede aportar una solución universal a la pastoral evangelizadora, pues se presenta como una respuesta a diferentes personas (jóvenes y adultos, cercanos o alejados de la religión), y a diferentes realidades sociales.
Se van creando estructuras básicas, como la Escuela de Responsables, que tiene un papel determinante; se establecen cauces de seguimiento en el Poscursillo, con las Reuniones de Grupo y las Ultreyas y se crea el Secretariado Diocesano, como estructura de servicio específica y particular.
De Mallorca, el MCC se difunde por España, comenzando en 1953 por Valencia. Tanto por iniciativas personales como por las actividades del Consejo Nacional de la JACE, el Movimiento va difundiéndose por diversas diócesis del país.
El traslado de D. Juan Hervás a la diócesis de Ciudad Real, en 1955, y la publicación, en 1957, de la carta Pastoral de su autoría – “Cursillos de Cristiandad, Instrumento de Renovación Cristiana” – son momentos determinantes para la aceptación del MCC y su difusión nacional e internacional.
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| D. Juan Hervás y Benet |
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| Mons. Sebastían Gaya Riera |
Desde España, y posteriormente de distintos países, se va introduciendo en Europa Occidental, donde se va desarrollando como un activo Movimiento, que va consolidándose a nivel diocesano.
En Asia y Oceanía, también en esos años, ocurre un proceso similar.










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